18 ago. 2011

El poder de la riqueza a través de la fe sobrenatural 1

El poder de la riqueza a través de la fe sobrenatural 1 

Por: Francisco Antonio Rodriguez Figueroa

En la tentación que el Señor Jesús nos da una lección para vencer  y triunfar en la vida.

En los tres evangelios nos narra que el hecho fue ocasionado por el mismo Espíritu Santo al quien guió al Señor Jesús por el desierto, la cual tenía su propósito para que fuese tentado por el diablo.





Nacen una cantidad de preguntas.

¿Por qué Dios deseo que fuese tentado por el diablo su Hijo antes de empezar su ministerio?

¿Cuál seria la razón para que se hiciere en el desierto?

¿Si su intento era el de probarlo, Dios no sabia quien era su Hijo?.

En realidad, Dios no hace nada sin algún propósito.

Muchas veces nosotros somos llevados al desierto por el propio Dios, ahí perplejos conjeturamos sobre los objetivos.

En el desierto, lejos de todo y de todo, sólo sin que nadie ni nada los pudiese ayudar y mirando a su alrededor, y todo estaba desolado en completa soledad, y ahí el Señor escuchaba una voz que le decía “yo estoy contigo"

Esa voz que escuchamos siempre se hace presente cuando tenemos angustia, desesperación, agobio,  aflicción en fin todo problema causado por el enemigo (diablo), en la que siempre pasamos en el desierto de este mundo.

A veces por supuesto no le hacemos caso, no nos aferramos a esta clase de problemas  y creemos que si tomamos una salida la encontramos para el bien nuestro.
Después, de tantos días sin probar bocado el cuerpo del Señor Jesús ya estaba pasando los limites por la falta de alimentos, pues, es una necesidad física, entonces el diablo le dio su primer dardo envenenado.

“Si eres Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan”. (Lucas 4: 3).

Satanás sabia perfectamente que el era el Hijo de Dios, aún antes que su naturaleza humana tuviese hambre.

Su divinidad era tal que en fin era real, no tenia el derecho de usarla para beneficio de él pues necesitaba de alimento como ser humano que era.

No podía utilizar sus cualidades o propiedades de su ser divino, si así fuera, no sería Jesús el Hijo, nacido de Dios, el cordero de Dios, y el sacrificio sería en vano y invalido, pues no sufriría en carne, en el alma y en el espíritu, con la muerte en el monte del Calvario, pues Dios no muere.

Satanás sabía todo esto, pero aún así tentó al Señor Jesús desafiándolo.

Dios permite todas esas humillaciones y en especial con su Hijo simplemente para enseñarnos que por más dura sea la prueba, las tentaciones, o las tribulaciones, la salida  vendrá por un  último camino, una única prueba, una única puerta que es, la palabra de Dios.

El Señor Jesús nos dio el ejemplo que debemos de resistir a las tentaciones que el diablo coloca en cada momento de nuestras vidas, así debe de ser enfrentarnos cara a cara con los problemas, ya sea en lo físico, económico, sentimental, mental o espiritual.




Satanás tentó a Jesús por primera vez con una palabra sugestiva, que el vio que a primera vista era muy buena solución.

El señor Jesús estaba hambriento y sediento, su gran primer problema era enfrentarse a la cuestión física, que lo estaba consumiendo y producía fatiga en su organismo, su segundo problema era la sugestión que el mismo diablo le estaba produciendo una sugestión diabólica, pero, el Señor Jesús no cayo en las garras de la tentación, no se dejo llevar por esas circunstancias tan terrible que estaba sintiendo en ese momento, no se dejo llevar por las palabras dichas por el diablo.

El Señor Jesús dejando las emociones al lado siguió lo que la palabra de Dios determina para todos los que creen en ella de todo corazón  y confesándolo dijo:

"Escrito esta: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios”. (Lucas 4: 4).

Ante cualquier situación adversa, el Señor Jesús no resistió con su poder ni con su autoridad que lo caracterizaba como Hijo de Dios, es decir con su calidad divina, ¡sino, con la palabra!

Ahí esta la respuesta a todo los problemas que se nos presenta en la vida esa es la palabra de Dios, no vasta con conocerla hay que aplicarla en nuestra vida en ese batallar de todos los días en que la tentación esta latente en nuestro corazón, eso es lo que muchas personas sufren por no aplicar la palabra de Dios, es necesaria cueste lo que cueste, pasaran los cielos y la tierra pero, la palabra no pasará porque procede de la boca de Dios esta se cumplirá bajo cualquier circunstancia.

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Francisco Antonio Rodriguez Figueroa
Coaching Internacional

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